suzanne alaiwan
Marte
Nada volví a desear en la tierra. Los países de Dios ya no fueron amplios, las almas se encogieron como viejos zapatos. Los continentes los pueblos los corazones los linajes de asesinos y asesinados. El sol bestia feroz la noche, murciélago grande que muerde la carne de las estrellas. Los cadáveres son más numerosos que las flores y la noria de sangre sigue dando vueltas.
Suzanne Alaiwan, poeta libanesa, Lámpara ciega, 2002 http://www.suzanne-alaywan.com/
Traducción de Manuel Jiménez Lucena
© 2009 Manuel Jiménez Lucena