ala al aswani
Mi querida hermana Makarem
En el nombre de Dios, el Clemente y Misericordioso a quien pedimos ayuda; la paz y la bendición de nuestro señor Muhammad, señor de los Primeros y los Últimos, de su familia y de todos sus compañeros.
Querida hermana Makarem... Te echamos mucho, mucho de menos, hermana mía querida... Dios y tú estáis siempre en nuestro pensamiento, Makarem. Ayer me desperté asustado en plena noche al oir unos sollozos y encontré, levantada y llorando intensamente, a mi esposa Fat que me dijo: "Hassan, se me hace insoportable pensar que Makarem esté sola con mamá". Nuestros corazones están contigo, hermana mía, todos nosotros, Fat, los niños y yo pedimos a Dios poderoso que te inspire paciencia y firmeza de corazón. Está demostrado que tu, Makarem, eres noble y que tu actitud con nuestra madre es suficiente en su enfermedad. Has de saber, hermana mía, que los cuidados hacia tu madre no se malograrán porque una sola súplica de ella, abrirá para ti de par en par las puertas del paraíso, si Dios quiere.
Mi querida hermana... los médicos sometieron aquí a mamá a sesiones de rayos y a exámenes especiales y todos confirmaron desgraciadamente, por tres veces, la existencia del tumor, lo que quiere decir que la cirugía es inútil y la única solución es la quimioterapia... Makarem, tu eres creyente y te criaste en la obediencia a Dios y el sometimiento a sus preceptos y sabes, hermana, que la enfermedad y la salud, la vida y la muerte pertenecen al Creador, el Sublime y el Elevado y que el ser humano no tiene nada qué hacer en este asunto.
Al final, Fat y yo hemos pensado seriamente en volver a Egipto... Diez años en el extranjero y todo lo que hemos obtenido lo hemos ido gastando poco a poco (es decir, estoy como Dios me trajo al mundo)... A Dios gracias. Lo que más me irrita es que la gente en Egipto pensará de nosotros que somos unos holgazaneso que aquí nos ganamos el dinero a cucharadas pero lo hemos escondido.
Imagino que deseas tener noticias nuestras... Dios no quiere añadirte más preocupaciones, Makarem... Que te sea suficiente lo que encuentres en él. Desde que Fat y yo regresamos de la ultima peregrinación, estamos con continuos problemas... Alabado sea Dios sobre todas las cosas. El mes pasado sentí un fuerte dolor en mi Lladó izquierdo y por la noche el dolor fue en aumentó hasta el punto que llegué a revolcarme por el suelo llorando como un niño. En el hospital me hicieron análisis y el médico me dijo que tenía piedras en el riñón y que era necesario operarme. No me alargo más, hermana mía... Me operé y me retuvieron en el hospital tres semanas... ¡Dios es poderoso, Makarem, hermana mía! Quince mil rials por la factura (operación y análisis, aparte). ¡Alabado sea Dios, sobre todas las cosas!
Apenas nos restablecimos de la enfermedad y de la operación tuve el problema con el responsable... Mi responsable es el dueño de la escuela en la que trabajamos Fat y yo, y es un importante cheij que puede despedirnos en 24 horas si quiere. El problema, señora mía, es que supo que había frecuentado la casa del cheij Fahd Arrabi' y que, a veces, ayudo a sus hijos en los deberes... El responsable piensa que les di una clase particular a cambio de un sueldo, a pesar quele aseguré que el cheij Fahd y yo éramos devotos de Dios y nos reuníamos básicamente para discutir el Corán. Sin embargo, insatisfecho, en cualquier ocasión aludía a mí diciendo que yo había dado clases particulares, hasta que hace dos días le grité en la cara: "¡Ten temor de Dios, cheij!... Quien acusa, debe tener una prueba. Y tú me estás acusando sin pruebas. Eso no se hace."Pero fue inútil, hermana mía, el responsable me suspendió con dos meses sin paga. ¡Que Dios le perdone!
¿Qué te voy a decir, Makarem? Dios es todopoderoso. Al final, Fat y yo hemos pensado seriamente en volver a Egipto... Diez años en el extranjero y todo lo que hemos obtenido lo hemos ido gastando poco a poco (es decir, estoy como Dios me trajo al mundo)... A Dios gracias. Lo que más me irrita es que la gente en Egipto pensará de nosotros que somos unos holgazanes o que aquí nos ganamos el dinero a cucharadas pero lo hemos escondido.
Por último, hermana mía, desearía que tranquilizaras a mamá querida (poco a poco, ¡por la vida del profeta!) y que le dijeras, Makarem, que si no hubiera sido por su gran poder ella ya habría dejado este mundo y Fat, la familia y yo habríamos ido a sentarnos a sus pies; porque ella es el bien y la felicidad. Quisiera, hermana mía, que le leyeras desde el principio la oración del angustiado, (recomendable para leérsela en la ablución menor), del año de la muerte del profeta, que tenga la bendición y la paz y que dice:
"El voraz, deseo tu piedad y que mi alma no se canse ni un momento. Arregla todos mis asuntos. No hay otro Dios sino tú".
Haz uso frecuente de esta oración, Makarem, y obtendrás muchos beneficios a los oídos de Dios. En relación al importe que pides a fin de cambiar a mi madre a un hospital especial, aunque desembolsara la riquezas de este mundo y vendiera mis ropas por mamá, no compensaría a esta gran mujer ni por la mitad de lo que hizo por nosotros. Sin embargo, para mayor desgracia, mis circunstancias materiales son muy difíciles y no me lo permiten, hasta el punto que debo pedir dinero prestado a algunos amigos de aquí para acabar este mes.
He insistido al doctor Hosni Abid en el tema del hospital especial y dijo que el tratamiento en el hospital del gobierno es el mismo que en un hospital especial y la diferencia es que, particularmente, piden precios más caros, pues la medicina en Egipto se ha convertido en un negocio. ¡Dios no lo permita!. Esta es la opinión del doctor Hosni y aquí es considerado un gran médico y un hombre honrado que conoce su oficio (nadie será más apropiado a Dios). Dios te bendiga, querida hermana mía.
Makarem, por favor... Encontrarás en esta carta, otra pequeña carta dirigida al Hayy Garib Samsar... Ve al café de la alcaldía y dásela rápidamente y díle que contacte conmigo por teléfono en caso necesario y si no me encuentra que me llame al número teléfono (06)5821465 del señor cheij Fahd Arrabi'... Este asunto es muy importante y urgente, Makarem... Que Dios te lo pague, querida hermana.
Dios te bendiga y te de salud.
Tu hermano Hassan Muhammad Neyaty.
Al Qasim, 5 Muharram de 1413 (6 de Julio de 1992)
Según el original
Ala al Aswani, escritor egipcio, Fuegos amigos, El Cairo, 2004
Traducción de Manuel Jiménez Lucena
© 2007 Manuel Jiménez Lucena