LITERATURA ÁRABE CONTEMPORÁNEA

traducción literaria de la poesía y la narrativa árabes

muhammad chukri

Los hombre son afortunados

El revisor dijo:

-Dentro de una hora pararemos en la estación de Rabat.

Salim estaba de pie en el descansillo entre dos vagones. Era la primera vez que se montaba en un tren. Se había dicho mil veces: "Ésta es la primera vez que me acuesto con una mujer. El primer día que fumo y que bebo. Me gusta una chica que se parece a mí. Dudo de una vida después de la muerte. Duermo en la calle como un gato en noche de lluvia. Tengo un empleo. Pienso en el suicidio. La amistad es falsa..." Miles de comienzos de ésto y aquello. Algunos acabaron y otros ni acabaron, ni habían comenzado siquiera. Las cinco horas de Tánger a Rabat se me hicieron largas, fatigosas. Bebía una botellita de vino en la cafetería del tren. Fumé un paquete de cigarrillos rubios. Contemplé los campos, a los pastores, los rebaños y a los miserables beduinos. Me dio tiempo a pensar en el Evangelio, el Corán, Beethoven, Miguel Ángel y Don Quijote. El dolor de cabeza y el vacío que sentía en el cuerpo puede que fueran el resultado de la botella de tinto. El chirrido de las ruedas se hizo más intenso. El tren se paró. Una jovencita abrazó a un viejo. Probablemente, jamás en mi vida tendría un recibimiento tan cálido como ése. Ya era bastante que fuera un hijo odioso para su padre. Pero no quiero ser odioso ni odiado.

Paró un taxi.

-Al Funduq Assiyaha, por favor.

Ya en el hotel, contemplo las manchas de suciedad. Más tarde, al apartar la colcha por un extremo, salieron de la cama olores repugnantes. No cabía duda que los cirios erectos se habían consumido en los salvajes éxtasis de esa cama.

Muhammad Chukri, escritor marroquí, La jaima, Casablanca, 2003

Traducción de Alicia Alberdi Ibarguren

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© 2007 Manuel Jiménez Lucena