mahmud darwish
Cerraron el teatro
Testimonio de Bertolt Brech ante un tribunal militar
¡Mi señor juez! Yo no soy soldado ¿Qué quieren ahora de mí? Nada tengo que decir al tribunal El pasado se fue rápidamente al pasado… sin que se me escuchara decir una palabra la guerra entró en la cafetería a descansar y tus aviadores volvieron a salvo, ¡El cielo se estrelló en mi lengua, señor juez! -y esa es una cuestión personal- pero tus ciudadanos arrastraron mi cielo tras ellos… exultantes y, apareciendo en mi corazón, lanzando la piel de los plátanos diciendo a veces: Buenas tardes. Trajeron… regalos al patio de mi casa dormían en mis sueños… confiados decían mis palabras por mí a través de la celosía, para el verano que descarna el perfume de los jazmines, repetían mis ensoñaciones por mí lloraban con mis ojos las flautas de la nostalgia y cantaban como yo a las aceitunas y a la higuera a la parte y al todo con significado latente y vivían por mí mi vida tal y como les gustaba caminando cautelosos por mi cielo… Y yo, mi señor juez, aquí, preso en la habitación del pasado con la guerra que ya pasó, tus oficiales que volvieron a salvo y las viñas dispersándose en mi lengua
Mahmud Darwish, escritor palestino, ¿Por qué has dejado solo al caballo?,
Traducció de Manuel Jiménez Lucena
© 2007-2011 Manuel Jiménez Lucena