muhammad al magut
El beduino rojo (II)
Gotas de lluvia 5 Hay en cada árbol una flor que no se abre en cada invierno una nube sin agua en cada salida al campo un compañero entusiasta que no llega en cada noche un número… de indigentes durmiendo en la calle que nada piden para sí o para los demás. 6 Busqué, exploré y excavé con los dedos valles, montañas y cuevas mapas, diccionarios y enciclopedias mares y ríos desiertos y bosques cielo y tierra y todavía la patria es un sueño en el borde de las uñas. 7 Barcos extraños y extraños marineros, mares extraños y extrañas ciudades avanzan hacia mi pluma y mi cuello, mis pulmones y mis ojos,y todo lo que sale de mí es nada a mis espaldas mis bibliotecas mis poemas y mis palabras una vez y otra, inútilmente, parecen tomar todo desde el primer ataque y volver a buscar el eco. 8 Entré, salí, escribí e hice mi trabajo en serio. ¡De noche y de día provoqué el sarcasmo y la sorpresa! ¿Qué hay en mi ropa, mi sobrero, mi bastón, mi dedo índice, mi calzado, mi bigote y mi rezo? ¿Qué es lo divertido de mi vejez, mi asma y mi desánimo? ¿Qué es lo divertido de mis lágrimas? 9 A pesar de los diplomas y premios, de las espadas y armaduras que envuelven las paredes de las insignias que adornan mi pecho de los sonoros aplausos que he presenciado y recibido de mis libros traducidos a todas las lenguas del mundo de las alfombras rojas y los salones de honor de los autógrafos, las estrellas y celebridades reunidas a todas horas a mi alrededor, aquí estoy yo celebrando mi setenta aniversario. ¡Sin nadie en la mesa mas que las moscas! 10 En la guerra en la paz en las grande catástrofes no he implorado una imagen o una rima. Todo está hecho ante mí muere una palabra y otra ocupa su lugar en la poesía y el teatro: la infancia, la patria, el porvenir, Palestina, Salamiah, Beirut, el Kura, Bishmezzin. Todo baila en mi cabeza como las moscas de la vejez. 11 ¡Tejedores! Quiero un amplio sudario para mis sueños. * * * La luna va lenta y yo estoy cansado. * * * Más duro en la existencia es que no esté aquí lo que se espere lo que se recuerde o con lo que soñar. 18 Cada mañana… después de cerrar la puerta de mi casa levanto un extremo del asfalto y lo vuelvo a tapar como si pusiera un velo en el rostro de un muerto y sigo mi camino. 19 Cuando rebaso las líneas rojas de algún espacio aparece la primavera en tu seno. * * * A quien me desafió todos estos años e hizo fallar todas mis balas le daré una lección inolvidable en el escenario de este transitorio amanecer. * * * Me enorgullezco de mis ruinas y malos augurios del olor del veneno que se agita sobre mis cuadernos. * * * Hasta ahora no abandoné mi patria por amor a ella no revisé las facturas confiando en los trabajadores, los comerciantes y el pueblo dejé las luces encendidas noche y día por la debilidad de mi vista y no me he puesto sino el más vulgar de mis vestidos por austeridad. Es decir, por pereza.
Muhammad al Magut, escritor sirio, El beduino rojo, Damasco, 2006
Traducció de Manuel Jiménez Lucena
© 2007-2009 Manuel Jiménez Lucena