fatima naut
Ángel
Me asombra no haber muerto hoy a pesar de que por la mañana decidí darles la mano a todos los que esparcieron tierra en mi vaso a todos los que destaparon su olla de grillos para comerse mi muñeca rota, entonces no fue el ángel de la muerte el que al alba sacudió el velo. Fue el ángel de la poesía.
Fatima Naut, poeta egipcia, Bote de pegamento, El Cairo, 2007
Traducción de Manuel Jiménez Lucena
© 2008 Manuel Jiménez Lucena