nizar qabbani
Jerusalén
He llorado hasta acabar las lágrimas, he quemado las velas hasta consumirlas, me he arrodillado hasta cansar las rodillas preguntando por Muhamnmad y por Jesús, ¡Ay, Jerusalén! ¡Ciudad que exhalas el perfume de los profetas! ¡El más corto camino entre el cielo y la tierra! ¡Ay, Jerusalén! ¡Faro de las leyes! Hermosa niña de dedos quemados, tristes son tus ojos, ciudad de la Virgen. ¡Ay, sombreado oasis que atravesó el Enviado! Tristes son las piedras de las calles, tristes las llamadas de las mezquitas. ¡Ay, Jerusalén! ¡Hermosa mujer envuelta de negro! ¿Quién tocará el domingo por la mañana las campanas en la iglesia de la confusión...? ¿Quién llevará juguetes a los niños en la Nochebuena...? ¡Ay, Jerusalén! ¡Ciudad de las tristezas! ¡Ay, enorme lágrima que se desliza en los párpados! ¿Quién detendrá la agresión contra tí, perla de las religiones? ¿Quién lavará la sangre de las paredes? ¿Quién salvará el Evangelio? ¿Quién salvará el Corán? ¿Quién salvará al Mesías de quienes lo mataron? ¿Quién salvará a la gente? ¡Ay, Jerusalén!... ¡Ciudad mía! ¡Ay, Jerusalén!... ¡Mi amor! Mañana... Mañana florecerán los limoneros. Mientras se alegran las espigas verdes y las aceitunas, mientras se ríen los ojos, y regresan las palomas a los limpios tejados... mientras los niños vuelven jugando, mientras padres e hijos se encuentren en tu tierra en flor. ¡Ay, mi país!... ¡Tierra de la paz y las aceitunas!...
Nizar Qabbani, poeta sirio, Poesía completa. El Cairo,2007
Traducció de Manuel Jiménez Lucena
© 2008 Manuel Jiménez Lucena